viernes, 12 de septiembre de 2014

El Síndrome de Fatiga Crónica y el Qigong

El Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) consiste en un rango de síntomas que incluyen cansancio físico y mental, dolor de cabeza, disturbios de sueño, dificultad en la concentración y dolor muscular entre otros. En el año 2002 se estimó que alrededor de 0.4% de la población de Reino Unido (lugar donde se realizó el presente estudio) sufría de SFC.


Los tratamientos farmacológicos más comunes incluyen el uso de drogas como antidepresivos, inductores de sueño y drogas para el dolor. Debido al alto nivel de reacciones adversas registrados en el uso de estas drogas, las terapias complementarias incluyendo masoterapia, meditación y osteopatía son recomendadas para aliviar los síntomas de la enfermedad.


La Medicina Tradicional China considera al SFC como un reflejo de la desarmonía y descenso de la energía del organismo con bloqueos, estancamientos y cambios en la circulación de la energía o Qi, que resultan en la enfermedad. La interrupción del flujo energético se manifiesta como dolor, fatiga y disturbios anímicos. El Qigong es una de las prácticas más completas que existen para mejorar y regular el estado energético del cuerpo llegando a curar una enfermedad.


LA INVESTIGACIÓN. PARTICIPANTES Y PROTOCOLOS


El reclutamiento de voluntarios para la investigación se realizó a partir de médicos generalistas que trataban pacientes con la enfermedad. Estos pacientes fueron incluidos en la investigación luego de haberse comprobado los síntomas de SFC por un periodo mayor a tres meses.


En total se reclutaron 18 participantes, todas de sexo femenino y de entre 25 y 55 años de edad. Catorce participantes concluyeron las prácticas requeridas por la investigación con más de un 90% de asistencia a clases.


Estas participantes debieron asistir a una clase semanal de Qigong donde aprendían una rutina de varios minutos llamada Tai Yi Shen Qigong, y luego se sentaban durante cinco minutos a meditar. Un maestro certificado de Qigong con 20 años de experiencia impartía las clases. Las practicantes repitieron la rutina durante 6 meses y les fue pedido asimismo practicar en su casa a diario.


MEDICIONES Y RESULTADOS OBTENIDOS


Para las mediciones se establecieron como base previa de comparación ciertos parámetros controlados dos semanas previas al comienzo de la práctica de Qigong, tales como salud física (movilidad, equilibrio, dolor, etc.), salud mental (ansiedad, depresión, sensación de bienestar, etc.) y estado general de la persona (calidad de sueño, trabajo, estrés, sociabilidad, etc.). Luego se realizaron mediciones a los tres y seis meses de comenzado el estudio.


A las participantes también se les solicitó llevar un registro de sueño según los criterios del Servicio de Salud Nacional del Reino Unido que consta de diversas variables como interrupción de sueño, tiempo total dormido, calidad del mismo, etc.


En los resultados de las mediciones se comprobó que la utilización del Qigong como terapia para el SFC fue positiva. Se reportaron mejoras significativas en la vitalidad de las participantes, disminución en los problemas de sueño, mayor actividad social, sensación de bienestar y disminución de estrés.


Los mayores cambios se vieron reflejados durante los primeros tres meses de práctica y luego se mantuvieron con leve ascenso durante los tres meses siguientes.


CONCLUSIONES


Las evidencias sugieren que tanto una simple sesión de Qigong como la práctica prolongada de la disciplina pueden producir cambios positivos en las características psicológicas y el sistema inmune de los practicantes. Este estudio piloto sugiere que la práctica regular de Qigong reduce el dolor y mejora la calidad de sueño, la vitalidad y funcionamiento físico de pacientes con SFC.


Asumiendo que el Qigong sea un tratamiento potencial para los síntomas de esta enfermedad, los mecanismos de acción serían interesantes de estudiar. Estos mecanismos incluyen el incremento de oxígeno y disminución de dióxido de carbono en la sangre, que eliminaría sustancias generadoras de dolor y potenciaría la circulación de sustancias que calman el dolor como las endorfinas. Asimismo los movimientos lentos del Qigong y la respiración calmada afectan al sistema muscular de manera positiva mejorando la tonicidad y elasticidad de los músculos.


Por otro lado, el presente estudio posee varias limitaciones debido a que la muestra es demasiado pequeña y sólo constituida por mujeres. En resumen este estudio sugiere que el Qigong si puede mejorar los síntomas del SFC luego de una práctica prolongada. A su vez el Qigong es un tratamiento sin efectos colaterales y cuyos beneficios van más allá de la enfermedad tratada. Es importante ampliar los estudios relacionados a este tema utilizando una muestra mayor de participantes para poder descartar el efecto placebo y realizar mediciones más concretas de los beneficios. 


Este es un resumen de un estudio publicado en 2007 en la revista “Medicina Alternativa y Complementaria basada en la Evidencia”, de la Universidad de Oxford.


Artículo original: “Qigong Ameliorates Symptoms of Chronic Fatigue: A Pilot Uncontrolled Study”

(Evidence-based Complementary and Alternative Medicine. 2007. Oxford Journals).

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