jueves, 16 de enero de 2014

El azul se extrae del índigo pero es más azul



El discípulo ya había llegado a completar su aprendizaje, su maestro a la vez orgulloso y también algo consternado pues sabía que ya había llegado la hora de su partida.
Miró al muchacho y ya no era aquel niño que había solicitado convertirse en su alumno primero y su discípulo después.
El muchacho cayó de rodillas al suelo y con un cierto sollozo le dijo a su maestro
- Maestro, no quiero partir, aquí puedo ayudarlo con los novicios… puedo hacer otras cosas…-
El anciano maestro dejó entrever una sonrisa y tocó la cabeza de aquel joven; 
- Hijo mío, levántate, hay un proverbio que reza: “El azul se extrae del índigo pero es más azul” -
Los ojos del muchacho miraban al anciano sin comprender sus palabras.
El viejo maestro puso su mano sobre su hombro
- El discípulo aprende del maestro y lo supera al mismo tiempo- 
Así fue que el joven comprendió las palabras y luego de hacer el saludo formal y una profunda reverencia, giró sobre sus pies y se marcho…
Mientras se alejaba escuchaba aquellas palabras
- Estirad la columna…, mantened la estructura…, equilibrad la energía…-
Palabras que el había escuchado durante tantos años y ya había llegado la hora en que él debería pronunciarlas a las nuevas generaciones…


(de: “La Enseñanza Tradicional de las Artes Marciales Chinas”)

domingo, 12 de enero de 2014

VIVIR EN EL PRESENTE, EL AQUÍ Y AHORA, TRAE LA FELICIDAD VERDADERA






`Haga lo que haga, Hágalo bien’, solía decir uno de mis primeros instructores de Tai
chi chuan, allá por mis comienzos en la práctica del arte. Un concepto simple, pero que encierra una gran sabiduría.
Mis maestros y profesores siempre enfatizaron la idea de hacer bien el trabajo que se estuviese realizando.
A la luz de la experiencia uno descubre la cantidad de veces que debió enfrentar las consecuencias de la tarea hecha mas o menos, ‘a media maquina’, sin un total compromiso.
La mente tiende a nublarse, se dispersa con infinidad de pensamientos.
Se distrae y salta al azar de uno a otro, permanentemente. Los chinos dicen que la mente es como un pequeño mono que salta de rama en rama.
Las acciones realizadas, las palabras dichas, los pensamientos, conscientes o no, tienen un efecto, sea este positivo o negativo.
Las acciones impetuosas pueden tener graves consecuencias en el futuro; las palabras dichas en forma imprudente, pueden lastimar o llevar a la violencia; los pensamientos negativos pueden afectar la salud y el bienestar.
Hoy en día son muchas y tan variadas las cosas que se pueden hacer, aprender y disfrutar. Son tantas las opciones, que nos sobrepasan, siempre hay algo más.
Nuestro tiempo y esfuerzo se ve comprometido y los resultados suelen ser mediocres.
En las artes marciales en general y en Tai chi chuan en particular se aprende a focalizar la mente en lo que se esta haciendo, a estar con espíritu presente en el aquí y el ahora. Esta habilidad de enfocarnos en la tarea nos permite concentrar y utilizar todos nuestros recursos, físicos, mentales y emocionales para obtener el mejor resultado posible.
Fortaleciendo la capacidad de enfocar la mente, consolidando la intención en el propósito, es que se logra volverse más estable y resistente, evitando ser controlado
por lo que pasa afuera y controlar lo que pasa en nuestro interior.
La practica de Tai chi chuan fortalece la energía interna y mejora la intencionalidad de la mente. Desarrolla el autocontrol y gradualmente lleva a calmar la mente.
La habilidad de calmar la mente y permanecer centrado ayuda a resolver los problemas en forma más eficiente.
Tai chi chuan lleva a callar la mente, apagando ese incesante dialogo interno, dándole un descanso a la mente.
Muchos viven su vida inmersos en la rutina, en un estado casi de trance donde su capacidad de disfrutar cada momento se va perdiendo al igual que su percepción de lo que son capaces de ser y de sentir. Subestimando el enorme potencial de la mente humana.
Cada uno busca a su manera la felicidad. Muchos gastan enormes cantidades de tiempo y energía buscándola, sin saber quizás, que si se enfocaran en apreciar el momento y focalizaran la mente en lo que se esta haciendo, encontrarían mayor disfrute y el placer de vivir, en la vida diaria.
Con la actitud correcta la felicidad se encuentra en vivir los pequeños y grandes momentos, con el espíritu presente.
Tai chi chuan aporta el método que nos puede enseñar el estar presentes aquí y ahora.

El maestro miró fijamente la mano tensa del alumno, solo basto esa mirada para que el novicio entendiera que algo estaba mal; no hizo falta mediar palabra alguna, el maestro tocó con su mano apenas la muñeca del aprendiz y fue suficiente para que relajara sus dedos y su palma adquiriendo así la postura correcta.
Le siguió su antebrazo, que no giraba con corrección pues al hacerlo, movía el brazo alzando no solo el codo sino también el hombro.
El anciano se giró hacia el joven y tocó suavemente el hombro del muchacho que rápidamente tomó su lugar.
Así una a otra cada parte de su cuerpo fue corregida. Cuando esto terminó, el anciano se retiró para sentarse en su banco a beber té.
El discípulo que había quedado allí tratando de mantener la postura correcta que su maestro le había marcado, sintió entonces que todo encajaba, que fluía mejor su movimiento, pudo relajar su espalda y mantenerla elevada, como así también su cadera que se asentó y la fuerza de su pierna de sostén permitió a la otra extenderse con un movimiento sutil …

(de “La Enseñanza Tradicional de las Artes Marciales Chinas”)


El muchacho se aprestó a bajar al pueblo para adquirir algunas cosas y luego de preparar y cargar su ato a la espalda, fue en busca de uno los sables que estaban colgados en la pared.
Cuando el maestro lo vio preguntó al joven
-… dime ¿acaso tienes tanto miedo que llevas el viejo sable?
El discípulo lo miró con cierta vergüenza ya que demostró con ese acto su temor al camino.
El anciano se acercó al joven y tomó el sable que volvió a colgar en la pared
- … ¿acaso no has comprendido aún las palabras del sabio cuando dijo: 
…”Siempre he oído decir que quien conoce el arte de vivir, camina por el desierto sin evitar rinocerontes y tigres, y pasa entre los ejércitos sin coraza ni espada; ya que fundido en la naturaleza del Tao, es uno con todas las cosas, por lo tanto ni el rinoceronte encontrará donde clavar su cuerno, ni el tigre su zarpa, por que, quien va a ir en contra de su propia naturaleza?”…
…Anda hijo mío, deja ese sable y camina sin temor…
El aprendiz, miró al anciano y sus ojos brillaron pues había comprendido sus palabras, había aprendido una nueva lección.

(de: “La Enseñanza Tradicion
al de las Artes Marciales Chinas”)